La sostenibilidad en la gestión de compras marca la diferencia

Fuente: CincoDías.com | por Javier Carazo – Madrid – 19/07/2010

La obtención de buenos resultados empresariales no tiene que ver sólo con estrategias internacionales o corporativas, sino que también está relacionada con el día a día de las compañías. Por ejemplo, con una gestión sostenible de las compras. Así lo considera Juan José Jiménez, presidente de la Asociación Española de Profesionales de Compras, Contratación y Aprovisionamiento (Aerce).

A su juicio, la responsabilidad social en la gestión de compras es una fórmula para que las empresas tengan éxito, “todo lo demás vendrá por añadidura”. Jiménez piensa que las empresas deben asumir las ventajas que les supone establecer una política de buen gobierno en las compras. “Estas ventajas no son fáciles de ver y, a veces, puede considerarse como un coste extra, pero deben entender que no es una opción, sino la única vía”. Jiménez señala que las prácticas éticas en este área implican tener un trato justo con todos los proveedores. “El proveedor puede conseguir ahorros y mejores condiciones en la compra, al obtener una relación más larga”.
Miguel Ángel Farah, gerente de auditoría interna de BDO, subraya que “para que un proceso de compras sea sostenible, tiene que ser eficaz, eficiente, desarrollado dentro de la normativa vigente, que dé una seguridad razonable su funcionamiento, y transparente, es decir, que deje registros de las transacciones y pueda ser auditado”. Farah resalta la necesidad de que las empresas estudien y analicen sus procesos, de que los fortalezcan en base a las mejores prácticas y de que los vuelquen en manuales de procedimientos, “para que todas las personas involucradas sepan qué hacer y queden líneas de responsabilidad”.

Jiménez aclara que el buen gobierno en la gestión de compras es la única alternativa que hay. “Las grandes empresas son más sensibles a esta política; en cambio, en las pymes es más difícil”. En su opinión, “esta inversión trae rentabilidad”. Farah añade que las grandes empresas, por su dimensión, tienen un mayor poder de compra, mientras que las pymes suelen ser más flexibles ante los cambios y pueden implantar soluciones o herramientas de gestión de compras con más rapidez.